lunes, 13 de abril de 2009

El Miércoles Santo la Hermandad de los Salesianos verificó su anual Estación de Penitencia a la Santa Iglesia Catedral, en esta ocasión sin contratiempos, gozando de un clima excepcional, en ocasiones demasiado caluroso. Lo más destacada fue, sin duda, que la Hermandad realizó su última salida desde la Parroquia de la Divina Pastora. En 2010 será nuestro Santuario el que vea salir a los nazarenos de Don Bosco.

Insertamos, a continuación, algunas reseñas de los principales periódicos de la ciudad.

Hablar del Miércoles Santo de libertad de ha convertido en un tópico manido. Como señalar este día como el ecuador de la Semana Santa. Eso es quedarse en lo accesorio, en lo superficial, frente a lo fundamental. El Miércoles Santo es de grandes cofradías. Unas porque cuentan detrás con todo un colegio por el que han pasado miles de malagueños. Otros son familia numerosa con distintas vocaciones. Las hay que disponen de cinco siglos de historia y a quien se resume en el batir de unas alas. Existe libertad, también, pero acompañado de elegancia. Y, sobre todo, hay nobleza.

De riguroso negro, los hermanos de Salesianos llenaban la entrada a la calle Carretería al filo de las seis de la tarde. La sobriedad del cortejo impresiona a algunos turistas apostados al inicio de la vía, mientras el mayordomo de tramo comienza a encender los cirios de los penitentes a pesar del insoportable calor. Esta hermandad gana en calles estrechas, en curvas difíciles y maniobras imposibles, por lo que la amplitud de la llegada a Carretería le hace perder intimidad. Sin embargo, el grupo de misterio, envuelto en incienso, emana serenidad. Sobre el trono, el Santo Cristo de las Penas, un espectacular crucificado de Manuel Carmona Martínez, y la Virgen del Auxilio, obra del mismo autor. Una alfombra de claveles rojos hace las veces de Gólgota.

El trono entra a redoble granadero en Carretería, aunque cuando se estrecha la calle el paso se hace más sereno y marcado, mientras suenan las notas de la marcha ‘Jesús del Rescate’, correctamente interpretada por la Banda de Música de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Almogía. Esta agrupación está dirigida por Francisco Haro, un histórico músico que también lideró, junto a Nuria Aragú, el nacimiento de la banda de la Esperanza, todo un clásico de nuestra Semana Mayor. Menuda cantera dejó el maestro Perfecto Artola.

La hermandad continúa llevando a gala su estrecha vinculación con la Orden Salesiana, fundada hace 150 años. Recientemente aprobaron trasladar su sede canónica de la parroquia de la Divina Pastora hasta el Santuario de María Auxiliadora. El Miércoles Santo empezó con contención y recogimiento. El único inconveniente, la escasa afluencia de público que a esa hora de la tarde acompañó a la cofradía salesiana.

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En un día de cofradías históricas, Salesianos llegó hace relativamente poco sin hacer ruido y casi en silencio se ha hecho indispensable en la jornada. Años atrás se le reprochaban sus descuidos en la cruceta musical. La de ayer fue fúnebre e impecable. Procesionaron en el trono el báculo del Niño de la Divina Pastora, pues en breve se mudan al Santuario de María Auxiliadora y ésta fue su despedida. Pero que no se marchen nunca, son un contrapunto necesario.

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Un sol de justicia recibió a la Hermandad de Salesianos cuando a las cuatro y media de la tarde se puso en marcha. Los nazarenos salieron ayer por última vez desde el interior de la parroquia de la Divina Pastora, ya que el año próximo lo harán desde otra ubicación, puesto que dejan su actual sede para trasladarse al Santuario de María Auxiliadora. Por ese motivo, en la parte trasera del trono del Cristo de las Penas se ubicó el cayado del Niño de la Divina Pastora. Lo sostenía un angelito. Los primeros toques de campana del trono los dio Francisco Jiménez Valverde, como pregonero de Salesianos de este año. A su lado, el hermano mayor, Antonio Luque, que ejerció de mayordomo del Cristo de las Penas. El trono entró en la calle Dos Aceras a lo sones de 'Virgen de Gracia'.

A lo largo de la procesión se repartieron 1.500 estampitas con las efigies del Cristo de las Penas y de la Virgen del Auxilio. El jefe de procesión, Luis Muley, cedió al hermano mayor el honor de pedir la venia. Salesianos hizo estación de penitencia en la Catedral. En el cortejo fueron 32 monaguillos.

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Fotografías tomadas de los diarios Málaga Hoy y La Opinón de Málaga


Publicado por sales.- @ 16:19
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