lunes, 23 de febrero de 2009

Sentimientos a flor de piel. Esta expresión podría resumir el ambiente que ayer domingo se respiraba en la Casa salesiana de San José del Valle, en la que se congregaron cerca de 250 personas para honrar a la Virgen. El Pregón de María Auxiliadora, una cita novedosa para la mitad de las casas de la inspectoría, pero con profunda raigambre para la otra mitad, va calando poco a poco: “De Maria, numquam satis”, dejó dicho san Bernardo.
 
Un reconfortante desayuno a base de café y dulces, mientras autobuses y coches particulares iban dejando a los asistentes, daba paso al primer acto de la mañana. El carácter institucional de los saludos protocolarios iba combinándose con la sencillez y familiaridad salesianas, gracias a la mano maestra del director de la Casa salesiana, Damián Moragues. Él mismo dio paso a los presentadores de la pregonera, Claudia y José Manuel Erdozain Alpresa, que se deshicieron en halagos hacia su madre, María Luisa Alpresa Rosa.
 
La pregonera, exalumna de las Hijas de María Auxiliadora y persona más que conocida en El Valle, desgranó una a una sus vivencias. La emoción se apoderaba de la ponente y del mismo auditorio, que frecuentemente la interrumpía con sus aplausos. Sus primeras vivencias, el cierre del “colegio de las monjas”, su familia, su implicación en la vida pública de la localidad y en la vida del Colegio salesiano, el agradecimiento a las salesianas que conoció y a los salesianos que han pasado por esta centenaria presencia… todo eran motivos de agradecimiento. Las imágenes, muchas rescatadas de los archivos, amenizaban el pregón.
 
A las palabras de María Luisa Alpresa siguió el reconocimiento público de varios homenajeados, y la presentación de la II Asamblea Inspectorial, que acogerá la Casa salesiana de Granada. El cartel anunciador del evento fue asimismo explicado por su autor, el salesiano Francisco Fuentes, a quien se veía también ilusionado por volver “al mismo lugar donde aprendí a pintar”.
 
La eucaristía, en la que intervinieron los componentes del coro flamenco María Auxiliadora, llenó la iglesia que antaño acogiera numerosos grupos de novicios y filósofos. Un significativo grupo de salesianos concelebró, junto al vicario inspectorial, con una salvedad: como reconocido el mismo Abel Medina, el era el único de los concelebrantes que no había hecho el noviciado entre aquellas paredes.
 
Colofón del encuentro fue el almuerzo, en un restaurante de las afueras. Los grupos, organizados por localidades, disfrutaron por largo tiempo de la compañía de los suyos. Amistad, buen humor, familiaridad, fueron los ingredientes que sazonaron la comida.
 
Una cita, en fin, que antecede a la magna concentración que mostrará en Granada, como el año pasado lo hiciera en Sevilla, el inmenso amor que la Familia salesiana tiene a su Virgen. El 26 de abril.

http://www.salesianos-sevilla.com/

Publicado por sales.- @ 21:56
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