viernes, 20 de febrero de 2009
Recogida queda en este blog la resolución del Cabildo General de Hermanos sobre el traslado de la Hermandad Salesiana del Cristo de las Penas al Santuario de María Auxiliadora.

Desde la reflexión personal, y a título meramente particular, quiero felicitar a todos por este hecho histórico.  La devoción a Cristo Crucificado, la contemplación del misterio que representa la hermandad, Jesús nos ofrece a su Madre como Madre nuestra, es también seña de identidad salesiana. 

La hermandad, sin duda alguna, llegará al Santuario a complementar la devoción a Jesús Sacramentado y Nuestra Madre Auxiliadora.  Equivocados están aquellos que piensen que este hecho dificultará la vida del Santuario o quitará momentos de dedicación a La que lo ha hecho todo.   Los cofrades con nuestros defectos, con nuestras limitaciones y con nuestros errores somos hermanos e hijos agradecidos, tendemos a hacernos presentes en nuestros templos con ánimo de servicio y ayuda, con espíritu de colaboración y entrega.   Todos somos del mismo barro, todos somos del mismo barco, y nuestra entrega, nuestro servicio y disponibilidad al santuario, sus rectores y a su Dueña serán lo primero que la hermandad presente el día en que nuestros Titulares ocupen el lugar que se destine para su culto.

Que nadie recele de los hijos que vuelven a su casa.  Como el hijo pródigo debe ser recibido, porque Dios se regocija en los que regresan.  Desde que se ha aceptado el retorno al Santuario la Casa Salesiana se completa un poco más, porque la Virgen Auxiliadora vuelve a tener a todos sus hijos bajo su manto, y que mayor gozo para los nazarenos de Don Bosco que pasar de estar bajo la mirada de la Divina Pastora de las Almas a la presencia de la Auxiliadora del Pueblo de Dios.  Todo queda en casa.  Felicidades a todos.

Publicado por columnero @ 13:03
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios