El último día el salesiano don Francisco Aneas dirigió la reflexión durante la Bajada aplazada a esta ocasión especial desde su tradicional mes de mayo. Entre aplausos, vivas y guapas, la Señora se dispuso más cercana a su gente de Capuchinos.
Y llegó el viernes 29. Era el día elegido para proceder al traslado procesional hasta la Santa Iglesia Catedral. "La Estrella Sublime" saludaba la salida de la Madre en Su calle llena de gallardetes y banderitas. Todos los grupos de la Casa Salesiana sin excepción compusieron el cortejo mientras una masa ingente de devotos seguía el caminar de la Santísima Virgen. Visita emotiva entre colgaduras y repiques de campanas a nuestra parroquia de la Divina Pastora y al Convento de Clarisas al son de "Reina y Madre de Capuchinos".
Continuaba el camino y continuaban las muestras de cariño. La Casa de la Cofradía de Los Gitanos engalanada de rosa y celeste supuso un nuevo alto en el camino.
En la calle Granada esperaba una impresionante petalada. El Rendidos a tus Plantas saludó a la Señora a Su llegada al patio de los Naranjos mientras que ya en el interior de la Catedral la bendición de María Auxiliadora nos emplazaba a todos al día
Sábado 30. 11 de la mañana. El Sr. Obispo de Málaga, don Antonio Dorado, preside de la Eucaristía. Concelebran el Inspector de Sevilla, don José Miguel Núñez, el Deán de la Catedral, el Vicario de la Ciudad, el Arcipreste de Cristo Rey, el párroco de la Divina Pastora, la Comunidad Salesiana de Málaga y otros sacerdotes de la Casa Inspectorial de Sevilla y de las Comunidades de Antequera, Granada y Córdoba. Acompañaba la magnífica Coral Santa María de la Victoria. Representaciones del Excmo. Ayuntamiento, Agrupaciones de Cofradías y de Glorias, hermandades de la Ciudad... Una Eucaristía solemne y salesiana. Estábamos todos. Un ambiente de familia en torno a la Virgen de Don Bosco. Ella nos miraba contenta situada en el tabernáculo y estrenando su nuevo juego de coronas. Catedral llena para felicitar a la Madre. Bonita homilía del Sr. Obispo e impresionante acción de gracias del Sr. Inspector. Era el momento más esperado y lo vivimos intensamente.
Y por la tarde la eclosión. No hubo marcha real para saludar a la Señora. Sus devotos queríamos hacerlo con su Himno, el Rendidos. Y con este cariño de un patio de los Naranjos abarrotado y cantando salió la Señora de la Catedral.
No quería irse. "Auxiliadora Coronada" se estrenaba sin que la Señora terminase de dejar el recinto catedralicio. Una salva de papelillos de colores anunciaba que estábamos de fiesta. La Reina volvía a Capuchinos. Enfrente la Clínica María Auxiliadora lucía sus mejores galas con un cuadro de la Señora. Su fundador, el doctor Gálvez, era firme devoto de nuestra Madre.
Calle Larios era un mar de gente. Gallardetes rosa y celeste adornaban los señoriales edificios. La Virgen no quería irse. Estaba a gusto. Los portadores la llevaban de ensueño. El submarino "El Patio" funcionaba.
Muy dulce. Muy suave. Mecidas con la música. Así anda un trono en Málaga. No paraban los aplausos. No paraban los vivas y los guapas emocionados. Cuentan los portadores que no dejaron de escucharse en todo el camino.
En calle Santa Lucía un antiguo alumno agradecido tenía preparada otra petalada de ensueño. ¡Viva la Reina de Capuchinos! ¡Viva María Auxiliadora Coronada! A los sones de "Carmen Coronada" se llegó a la parroquia de los Mártires donde había preparado un hermoso altar mientras la Señora continuaba caminando de lujo con "Corpus Christi".
Calle Dos Aceras. Casa de la Cofradía de la Sangre, muy vinculada a la Asociación local de Antiguos Alumnos. Más colgaduras rosas y celestes. Otra salva de papelillos de colores. La Señora gira. La música suena. Atronadores aplausos.
Calle Parras. Parroquia de San Felipe. Otro altar de la Señora. Más adelante más colgaduras en la Casa de la Pollinica.
La Cruz del Molinillo nos deparaba dos momentos emocionantes. El primero en la Capilla de la Virgen de la Piedad. Sones suaves de la "Madrugá" para dos estampas cercanas. Dos escenas de la Madre con su Niño en brazos.
Segundo momento. La visita al Convento de las Mercedarias. Emocionada Salve de las hermanas. La Madre Trinidad llevaba más de 50 años sin ver a María Auxiliadora. No podía contener su emoción ni tenía palabras para expresar su agradecimiento cuando vio cómo el trono encaró completamente la puerta de la iglesia conventual. Como decía un salesiano, "María es Madre".
Calle Tizo, estrecha, coqueta y capuchinera. La Divina Pastora es una apoteosis cada mes de mayo y no fue menos en junio con María Auxiliadora. Nuevamente petaladas, nuevamente buen andar, nuevamente buena música y emoción.
Calle Empecinado. La cuesta de la Virgen que Ella sube todos los años. Hasta tres veces la Banda de Música repitió "Aniversario Macareno" mientras el trono subía perfectamente al ritmo que le marcaba la marcha. No se podía aplaudir más.
De nuevo en la plaza de Capuchinos. Suena "Auxiliadora de la Alhambra" para despedir a los hermanos de Granada que nos han acompañado todo el camino. Comienzan los fuegos artificiales. La Virgen está en su barrio. La Reina vuelve a su Casa.
Calle Domínguez Ávila. Su calle. Banderitas, colgaduras. En la puerta del Santuario se canta el rendidos. La Virgen gira sobre sí misma para despedirse de su gente. Es la 1 de la madrugada. El paseo ha sido triunfal. La Madre Coronada nos bendice.
Pero no se ha terminado. El día 1 desde la 9 de la mañana estaba abierto el Santuario. La Señora no había sumido al camarín. Estaba de besapiés. De nuevo escuchando nuestras oraciones y, sobre todo, nuestra acción de gracias por los momentos que nos había regalado.
Por la tarde, a las 20.30, el Sr. Inspector presidía la Eucaristía de Clausura. En ella cuatro aspirantes hacían su Promesa como Salesianos Cooperadores en un templo de nuevo abarrotado. La Virgen nos regalaba cuatro nuevos brazos para trabajar por los jóvenes y las clases populares. Un lujo hacer la promesa tan cerquita de la Madre. Varios miembros del Consejo Inspectorial de Cooperadores se hicieron presentes encabezados por el Coordinador y la secretaria inspectorial.
Al finalizar la Eucaristía el Inspector descubrió y bendijo el azulejo conmemorativo del Centenario colocado en el atrio del Santuario. De nuevo sonaron vivas emocionados a María Auxiliadora. Seguidamente el Inspector declaró clausurados los actos del Primer Centenario de la Coronación Canónica de María Auxiliadora de Málaga emplazándonos a todos al segundo centenario. Lo veremos desde el cielo.
La Comisión del Centenario quiere agradecer profundamente al Inspector su presencia y colaboración. A la Comunidad Salesiana de Málaga su complicidad diaria. A la Familia Salesiana por dejarnos ser su voz y sus brazos y por encontrar en ellos tanto apoyo. Gracias a todos a los que sería imposible enumerar.
Pero sobre todo, gracias a la Señora. Gracias por dejarnos trabajar por Ella, con Ella y para Ella. Gracias a la Madre de Capuchinos, gracias a la Reina Auxiliadora por CIEN AÑOS CORONADA.