Tras la jornada masiva del 24 de mayo, en la que miles de personas visitaron a la Señora y celebraron alguna de las ocho eucaristías programadas durante toda la jornada, y tras el lleno absoluto del Teatro Cervantes en la noche del 25 de mayo, de nuevo cientos de devotos de la Santísima Virgen llenaron a rebosar el Santuario Inspectorial de María Auxiliadora de Málaga para celebrar la Eucaristía que antecedía al rezo del santo Rosario por las calles del barrio de Capuchinos.
Pasadas las ocho de la tarde la Señora dispuesta sobre unas sencillas andas salía desde el interior de su Santuario precedida por las representaciones de los grupos de la Familia Salesiana y del Colegio de San Bartolomé. Detrás de Ella, como cada año, cientos de devotos seguían sus pasos. Pese a la amenaza de lluvia y al ocasional chispeo en algunos momentos, durante todo el camino la presencia de malagueños fue multitudinaria.
Pese a tratarse de un rosario la Santísima Virgen fue saludada por los vecinos con vítores y aplausos. Lo novedoso del recorrido pasando por calles por las que no se recuerda que la procesión haya pasado en años atrás hizo que sus vecinos se esforzaran por hacer un gran recibimiento. Multitud de balcones engalanados, decenas de sencillas petaladas desde los balcones de bloques y casas y emocionados vivas acompañaron a María Auxiliadora durante su hora y media de recorrido.
Mientras, dentro del cortejo se meditaban los misterios gloriosos y gozosos del Rosario dirigidos por todos los grupos de la casa salesiana y se desgranaban cantando las cuentas del rosario.
El retorno al Santuario, en torno a las 10 de la noche, supuso una nueva cascada de vítores y aplausos a la Señora. El canto del Rendidos a tus plantas, mientras los portadores hacían girar el trono sobre sí mismo para saludar a su barrio pusieron el punto y final a la procesión. Ya en el interior los integrantes del cortejo recibieron a la Señora con el canto del "Salve Madre".
Y como toda fiesta salesiana la noche continuó con una hermosa velada en el patio del Colegio hasta la una de la madrugada, donde la Familia Salesiana se congregó para seguir celebrando con alegría las fiestas de María Auxiliadora.